martes, enero 31, 2006

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO.

Amigos tochos :

Esta es una entrega de despedida a la primer época de esta serie de columnas.

Hace algunos años el empeño de un servidor adquirió un sentido diferente cuando mis dos hijos varones por fin comenzaron a practicar el FBA (favor de ver la presentación de la columna, febrero de 2005). De cierto modo no era nada necesariamente especial, pero definió el estilo de vida de mi familia a lo largo de estos últimos años como seguramente le ha sucedido a cientos o miles de familias a lo largo y ancho de esta hermosa república mexicana.

Como sea que fuere, Bucaneros de Satélite fue la Organización que nos recibió en esta suerte de “iniciación”; primero porque, como en el caso del amor, de vista quedamos prendidos de las instalaciones que la conforman pero, tiempo después, por el trato de la mayoría de la gente que integra a esa gran llamada Familia Bucanera.

Creo que de no haber sido porque Martita y Juanito (Q.E.P.D.) nos recibieron tan calurosamente y porque Thelma y Toño Guzmán (nuestros primeros Delegados) nos atendieron tan efusiva y amigablemente, hubiéramos seguido recorriendo el “ejido de oro” o el resto de las opciones en la zona y tal vez, sólo tal vez... quien ahora les escribe, no estaría dando por terminado este esfuerzo editorial, ni siquiera temporalmente, relacionado éste con el FBA.

En fin... que el gusto por este deporte llevó a un servidor a conformar ánimos, loas y demás porras (miren, salió en verso !); a ser parte de “la gente de pantalón largo”, no sólo como padre de familia sino también como Delegado o como representante oficial ante la Liga FADEMAC y, en general, a apoyar con todo el esfuerzo a mi alcance para seguir engrandeciendo el FBA y, particularmente, a la Organización que permitió que mis hijos conocieran el deporte de las tacleadas.

No costaba nada, en general, hacer como muchos padres de familia, es decir, requisitar la documentación necesaria, cubrir las cuotas, proporcionar los medios de transporte para que los muchachos pudiesen llegar a sus entrenamientos y/o juegos y, cuando el tiempo lo permitiera, estar ahí, en el campo exigiendo la entrega de equipo nuevo para mis hijos; quejándome del maltrato físico y psicológico de un atado de orangutanes que dicen que entrenan a mis hijos más por gusto que por necesidad y sin recibir un peso a cambio; inquiriendo desde la tribuna a los oficiales; denostando y menospreciando al rival, entre otras linduras; esto es, siendo un padre de familia más, uno del montón.

No, nada de eso; por el contrario, decidí conocer un poco más, informarme, darme cuenta de cuáles serían o son esas justificaciones para que el campo de entrenamiento y/o juego no estuviese siempre cual verde alfombra; el por qué el temor de los directivos de perder el campo a manos de las autoridades que nos “hacen el favor de prestárnoslo” (acuérdense de los casos de los amigos de Cherokees en el sur y de Raiders de Arboledas en el norte); los motivos que impiden que todos los jóvenes jugadores tengan equipos nuevos y en buenas condiciones; el saber que si bien ese entrenador no es una suerte de “iluminado”, hace uno de sus mejores esfuerzos por su cuenta y riesgo; etcétera, y que, en general, uno de los mayores problemas del FBA es la ausencia de buena y correcta comunicación, en este caso, entendiéndola (esa “comunicación”) en el sentido simple de su comprensión: aquella en la que el mensaje es hecho llegar por un transmisor a un receptor (a veces no por el mismo o adecuado canal) siendo que éste no lo comprende en lo más mínimo, habida la cuenta por múltiples razones.

En efecto, desde mi punto de vista, entre otras, esa parte del problema no es entender que no todos los padres de familia cubren sus cuotas a tiempo, o que de parte de las organizaciones no hay una exigencia académico-deportiva a los entrenadores y que con dinero se “compone todo”. Creo que uno de los graves inconvenientes es, en todo caso, que no hay peor sordo que quien no quiere oír.

Me explico. Lo de menos es que existan organizaciones bien establecidas, de rancio abolengo, de pompa y circunstancia, no sólo por razón de sus padres fundadores o por el tiempo en que han permanecido en la estela de esa gran constelación inalcanzable a la que dicen pertenecer por todos sus logros y victorias en el campo; no, no es eso.

Esas organizaciones, noveles o curtidas, no dejan de ser “instituciones”, pero por su carácter, por ser incólumes, inamovibles (a veces, hasta estoicas) pero especialmente, porque hay gente que sigue creyendo en ellas. Esas organizaciones son tan frágiles como el sentimiento de esas personas que siguen confiando en sus preceptos, llenando sus tribunas, pagando sus cuotas, entonando sus porras, portando sus colores. En otras palabras, esas organizaciones se deben a su gente.

Sin esas personas, que con evidentes muestras tangibles manifiestan su lealtad a ultranza, esas instituciones no serían más que un mero recuerdo; no pasarían de ser logotipos y marcas en abandonados y polvorientos rincones.

Ahora bien, esa gente puede o no querer informarse o no comprender o interpretar el mensaje que se les transmite, pero la organización está obligada a “morir en la raya”, a hacer el segundo, tercero y cuantos esfuerzos sean necesarios para seguir transmitiendo “el mensaje”; para evitar no sólo la confusión, sino para que su objeto social y, particularmente su misión, no se pierda en el olvido, en este caso, para que “la formación integral de niños y jóvenes a través de la práctica del futbol americano, basados en la enseñanza de valores y principios que enaltecen al ser humano dentro de un ambiente familiar” no sea una frase hueca y sin sentido.

“Siempre es mejor dar sin esperar nada a cambio...”; es una frase que he aquilatado a lo largo de los años y se que (jugándole un poquito al abogado del diablo), los motivos del lobo o del escorpión (favor de remitirse a la fábula en los megadatos), a veces impiden que esos depredadotes olviden su naturaleza; después de todo lo tienen “tatuado” en sus genes.

La pregunta siempre será, en ese sentido, a quién interesa más la subsistencia de las instituciones: a quienes viven y obtienen un provecho directo de ella por un tiempo determinado, bien para subsistir y ser “rémora” de ella, o a las personas quienes voltean su vista hacia las mismas, quienes se interesan y quienes, aceptémoslo, tienen (tenemos) memoria de corto plazo, una memoria selectiva, una memoria que ha sido educada para servirse del momento, para ser “utilitaria”, no pensada para dejar trascendencia...

Hace unas semanas divagaba con un colega si al “cortarle” la cabeza a un gigante (al caso de las “grandes instituciones”) podría éste seguir caminando (entendiendo a la “cabeza” como al Director de la misma o a sus socios principales); la respuesta después de muchos devaneos siempre fue la misma: SÍ, seguiría caminando por razón de su propio impulso.

Si bien tal vez la trayectoria de ese gigante sería errática y su andar se debería más bien a la fuerza del impulso previo (por la gravedad y la inercia), al final, sin el compás de un trabajo en equipo y de una cabeza que verdaderamente “dirigiera” esos pasos y/o esfuerzos, desde luego, la inercia dejaría su paso a la caída inevitable con todas sus consecuencias.

Entonces, las instituciones subsisten y andan por ahí por si mismas, pero sus pasos son guiados por la gente que las conforma, llámense directivos o asociados, y aunque a estos últimos poco les puede interesar si dicha institución sobrevive o no a su paso administrativo por ellas, ya que pueden cambiar de “opción”, lo cierto es que, por una simpleza llamada “confort”, esa misma gente preferiría permanecer en una institución lo suficientemente sólida, basada en principios, pero también proactiva, “pensante”, no anquilosada.

Ahora que este esfuerzo editorial llega a la conclusión de su primer época, no quería dejar de permitirme la oportunidad de dejar en ustedes las anteriores reflexiones; si bien, “cuando usted despierte el dinosaurio seguirá ahí”, dependerá de usted (amigo lector) seguir soñando dentro de su círculo de confort o trabajar para evitar que ese animalote se lo devore en su ansia de permanecer en la época jurásica, sin evolucionar. Ese tipo de instituciones son sólo monstruos depredadores, insaciables... siempre piden más; nunca se conforman con lo que se les atraganta.

Gracias a aquellas personas que se tomaron la molestia de leer estas columnas y de acudir de vez en cuando al “ciberespacio” para checar la página de “Somos Bucas”.

Uuuuuno !!! Doos !!! Tres !!! B U C A N E R OS !!!

Dedicado con afectuoso respeto a todos aquellos jugadores, entrenadores, oficiales, administradores, padres y familiares en general que luchan con el corazón, que pelean el triunfo hasta el final, con el ánimo arriba y con la fuerza de todos, en el terreno de juego pero, en general, en el partido de la vida.

Mario Francisco Herrera Gamboa
Año 1, #6, Enero de 2006.

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* http://www.comentariosdelibros.com/come2004-2/book0183-2004.htm

* http://danielfuentes.iespana.es/textos/fabulas/rana_y_escorpion.htm

* http://es.wikipedia.org/wiki/Gravedad

* http://es.wikipedia.org/wiki/Inercia

*http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/lengua_comunicacion/palabraescritor/iprincipal/esam_en.htm

lunes, noviembre 28, 2005

Dormirse en los Laureles

En una entrega anterior compartí algunas citas relacionadas con el valor de reconocer que en una competencia así como hay quienes ganan también están quienes pierden, y que aprender de nuestras caídas nos fortalece para poder, no sólo levantarnos de nuevo, sino para recapacitar sobre aquellas circunstancias que nos llevaron a quedar en segundo lugar.

Habrá quienes (ubique el lector en este tipo de personas a quienes no le ven de frente, y que le proyectan su mirada por encima del hombro con una ceja arqueada) con un ‘dejo’ de arrogancia dirán que en este deporte (FBA) el único objetivo es ganar… algunos otros coincidimos con inculcar a los jugadores que, en todo caso, “el que persevera alcanza”.

Sin embargo, y ese es el tema del artículo que nos ocupa, aún y cuando los triunfos se acumulan y acumulan, ello no es suficiente; en efecto, no podemos pensar en quedarnos con ‘lo que ya fue’ , en otras palabras, no debemos dormirnos en nuestros laureles :

“--- No te quedes estancado en Triunfos pasados.

No siempre van acompañados del reconocimiento, pero deben disfrutarse en el momento y sólo por un tiempo corto, de lo contrario corres el riesgo de “dormirte en tus laureles”.

Existen innumerables ejemplos de personas que se quedaron disfrutando, soñando y estancados en un solo triunfo y esto, por supuesto, los llevó a sus consecuentes fracasos.

Pero entonces ¿ no deberíamos celebrar nuestro triunfos ? Por supuesto que sí, no sólo es correcto, también es necesario para alimentar nuestra necesidad de reconocimiento (Favor de ver el megadato: -Pirámide de Maslow-).

Cuando asimilamos un triunfo y lo disfrutamos sin perder el piso, es entonces cuando podemos dimensionar de manera objetiva lo que hicimos correctamente y las decisiones acertadas que tomamos, así podemos tratar de replicar lo correcto y desechar lo incorrecto, entendiendo que cada circunstancia, en cada problema se presenta casi siempre en forma diferente.

Los triunfos no pueden disfrutarse indefinidamente, aunque muchas personas no dejan de recordarnos sus éxitos casi en cada oportunidad que tienen, lo único que hacen es vivir recordando lo que alguna vez representó un éxito en sus vidas pero no han vuelto a tener logros importantes.

¿ Qué hacer para saborear los éxitos sin perdernos en el sueño del triunfo eterno ?

Antes que nada, reconocer las justas dimensiones de lo alcanzado, de manera objetiva y entendiendo todos los factores que intervinieron para lograr ese objetivo tan deseado.

Reconocer que somos capaces de tener eventos exitosos, así como eventos no exitosos y que, aunque sean un buen recuerdo, seguir adelante entendiendo que la lucha continúa, que el trabajo sigue y que la competencia es cada día más fuerte en todos los ámbitos de nuestro mundo laboral.

Lo peor que te puede suceder es; lograr triunfos y quedarte estancado en esos triunfos pasados, el tiempo pasa rápidamente y no perdona a quienes no se ponen al día, tanto en sus acciones como en sus actitudes.

No en vano se dice que la vida es como la rueda de la fortuna, en ocasiones estaremos arriba y otras tantas en la parte de abajo, si se saben capitalizar esas ocasiones en las que nos encontramos en la parte superior de la rueda, si se saben aprovechar los conocimientos adquiridos y la forma en que se llegó a esa posición, entonces será más fácil seguir cosechando logros y objetivos, entonces entenderemos que el triunfo no es un solo evento aislado y que dura para toda la vida, son eventos constantes que nos permiten continuar aprendiendo y creciendo como personas profesionales y dedicadas a nuestras actividades con gran desempeño y responsabilidad. ---”

(Fuente: BUZAN CENTRES)



Mario Francisco Herrera Gamboa
Año 1, #5, Noviembre de 2005.

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* http://es.wikipedia.org/wiki/Pir%C3%A1mide_de_Maslow

* http://www.enbuenasmanos.com/articulos/muestra.asp?art=269

* http://www.henrybolduc.com/spanishArticles/Abrazando%20el%20Pasado.htm

* http://sardis.upeu.edu.pe/~alfpa/metodosestudio8.htm

* http://www.tharpa-es.com/articulo3.htm

jueves, octubre 06, 2005

APRENDER A PERDER

Una de las instrucciones que frecuentemente hemos escuchado que reciben los jóvenes aprendices del FBA de sus entrenadores es básicamente la que se le atribuye a Vince Lombardi y que reza : " Ganar no es todo, es lo Único " ; sin embargo, esa frase (que pudiese parecer muy apropiada y natural de exigir en nuestro medio… tan necesitado y ávido de triunfos), en muchas ocasiones (y dependiendo del momento, el lugar y a quien se le dirige) pierde de vista (en contraste) aquella otra que se le atribuye al Barón Pierre De Coubertin : "Lo importante no es ganar, sino competir".

Vaya… habrá quien diga que todo depende del cristal con que se mire; sin embargo, a veces todo lo anterior puede llegar a confundirse y dar lugar a una interpretación más "maquiavélica" (---no importan los medios, sino el fin---).

Desde luego, insisto, todo tiene un matiz interpretativo… el "ying" y el "yang", a final de cuentas está en uno mismo, es decir, si es que queremos ver el vaso medio lleno o medio vacío.

Lo anterior me da pie para transcribirles un breve ensayo que tiene que ver con la urgencia de que esos ímpetus que tenemos como padres de familia, entrenadores y directivos de los Clubes, es decir, de ganar a toda costa, se "frenen" un poco para dar paso a una reflexión inevitable : al concluir el juego, además del equipo ganador, también queda el otro, aquél en el que (a veces) no querríamos estar:

"--- Triunfar es el mayor anhelo que tenemos y sabemos que la derrota es lo que nunca buscamos; sin embargo, debemos estar conscientes que no existe reto sin riesgo al fracaso. Cada vez que nos lancemos a conquistar cualquier meta debemos comprometemos a fondo, dando nuestro mejor esfuerzo; hacer lo imposible por lograr lo que nos fijamos.

Con esta actitud garantizaremos una gran cantidad de triunfos, pero ello no nos salva del fracaso, el cual se puede presentar en cualquier momento y tenemos que estar preparados para asimilarlo. Las adversidades y frustraciones que traen consigo los fracasos son las lecciones que nos da la vida y nos ponen de manifiesto nuestras propias limitaciones, además de revelamos nuestra auténtica escala de valores, pues existen personas que están dispuestas a pisotear los principios éticos con tal de no perder.

Es de suma importancia tener la fortaleza espiritual para aceptar, aun cuando sea doloroso, que hemos sido derrotados y estar dispuestos a pagar las consecuencias, los daños que nos hayamos hecho a nosotros mismos ya los demás.

Hace muchos años, cuando iniciaba el sueño de fundar el Colegio de Graduados en Alta Dirección, en un pueblito en el interior de Japón, un anciano me hizo reflexionar: "-Aprenda a perder, no se aferre a no pagar la colegiatura del fracaso; se necesita humildad para triunfar y un gran temple para perder, no deje pasar la oportunidad que le da la vida para aprender de sus propios errores y le aseguro que, si lo logra, habrá identificado el camino que lo conducirá al éxito-".

¿En qué me equivoqué?, ¿qué errores cometí?, ¿cuándo y cómo tomé las decisiones incorrectas?, ¿qué me confundió?, ¿qué motivos me hicieron actuar en esa forma?, ¿ cuáles son las consecuencias?, ¿en qué consisten las pérdidas? Una vez resueltas estas preguntas debemos, como el zorro, prometemos a nosotros mismos no volver a caer en la misma trampa, y de inmediato intentar reducir al mínimo los efectos adversos y, con clara conciencia, reparar nuestras equivocaciones, tanto en el orden material como espiritual y a partir de ese momento de profunda reflexión, iniciar nuestra reconstrucción emocional.

Recuerde, de no superar psicológicamente el fracaso, éste se encadenará a otro más y así sucesivamente, o al menos, nos invadirá el miedo, el cual nos paralizará para no volver a intentar un nuevo proyecto y nos dominará la neurosis y el negativismo, corriendo el riesgo de amargamos y de convertimos en escépticos e incrédulos del futuro, lo que afectará inevitablemente nuestras relaciones con los demás.

El fracaso, por supuesto, nos produce sufrimiento y a pesar de la intensidad del dolor tenemos que aprender a superarlo. Los líderes de excelencia más destacados en la historia universal fracasaron en incontables ocasiones y se hicieron maestros para asimilar y superar su falta de éxito y lo que más sorprende es su positivismo para continuar con mayor energía y determinación.

Si usted desea ser un auténtico triunfador, recuerde que debe ser también un buen perdedor; una vez superada la experiencia negativa y asimilada la lección, prométase a sí mismo no vivir instalado en el pasado recordando amargamente sus pérdidas, ponga su mirada en el futuro, cree grandes expectativas y con una sonrisa en el corazón deposite su fe en Dios. ---"
(Autor: Miguel Angel Cornejo)

Mario Francisco Herrera Gamboa
Año 1, #4, Octubre de 2005.
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jueves, septiembre 29, 2005

Derecho a un nombre, no a un apodo...

Hagamos un poco de "gimnasia cerebral"...

Recuerdo que con el incipiente uso del internet a nivel doméstico, hace unos 10 años más o menos, comenzaban a usarse los motes, sobrenombres, seudónimos u apodos en los foros de discusión (ahora, como ayer, en los "Chats" para acabar pronto), bien en principio de cuentas para "facilitar" la comunicación y, en algunas ocasiones (a veces eran las más), para conservar la confidencialidad de los datos del usuario.

No es que fuera una "costumbre" aprendida con el tiempo y sólo desde hace 10 años con el internet.

No porque nuestros amigos del norte, les 'encanta' hacerlo y aquí, en la tierra del nopal y la tortilla, nos gusta copiar ‘casi todo’ (Ejemplo de ello es el uso de la 'contracción' de las palabras cada vez que pueden : en los partidos gritan "iu, es, ei" en lugar de "iunaitet esteits of america"; en cambio, aquí, no gritamos "VIVA MX!", solemos decir, en el mejor de los casos " xi co, xi co"… así, con todo y acentos.

No, no es por ello, porque, de cualquier modo, el uso de los apodos es tan remoto como la distinción que hacemos uno de otro por el nombre que llevamos o por aquél (nombre) por el que conocemos y distinguimos a las cosas.

Claro, la situación más palpable está visible en nuestra acta de nacimiento… ándele!, esa! la que obtuvieron sus padres después de registrarle una vez que se “quebraron el coco” para ponerle el telenovelesco nombre que de vez en vez pone cuando firma una carta, cuando pide empleo, cuando llena una solicitud, cuando se presenta con algún extraño, etcétera.

Y es que, no es necesariamente por el “trabajo” que les costó a sus padres el ponerle el nombre que ahora lleva y le distingue o por simple cortesía… imagínese que nombráramos sin mayor reparo, ya no diga a las personas, sino a los objetos de uso por un “sobrenombre” o “apodo” :

--- Haber, tu, Changoleon, dile a la Changoleona, que el changoleón dejó caer el changoleón y hay recogerlo para llevarlo con el Changoleón que anda con Changoleón en su changoleón ---

¿ Verdad que además de ridículo, suena idiota pero, además, prácticamente incomprensible ?

Bueno, pues aunque no lo parezca, esa “práctica” es la que hemos mal-copiado a últimas fechas a muchos niveles.

Si bien no hemos llegado al punto en que nombramos a los objetos por un “apodo”, pues para eso tienen, precisamente un nombre, si lo hemos estado haciendo con las personas.

Volteé a ver a su “conocida” plantilla de entrenadores … ¿ sabe el nombre completo de su entrenador en jefe ? ¿ el de la línea ofensiva ? …

Está bien ¿ recuerda el nombre y apellidos de tres de los compañeros de equipo de su hijo…. ¿ no ? ¿ no le dio ? Entonces dígame el nombre y apellidos de su vocal, delegado (o “manager” como dice el reglamento), o el del Presidente de su organización… ¿ Tampoco ?

Vaya… filialmente es comprensible que nuestras características particulares, hagan que la gente que nos rodea, cariñosamente hablando, nos llame por nuestro sobrenombre : “Gordito” “Chancluda” “Pulga” “Orejón”, etcétera (en el mejor de los casos, porque, malamente, en la mayoría de las ocasiones el apodo va en función de nuestros defectos).

Pera también está el otro lado de la moneda… ese que, ni hablar, vemos constantemente en los medios de comunicación : “--- atraparon a la banda de “Los Mafufos”… entre los cómplices se encontraban su lider “El Arañazos” y junto con él “El Timbal”, “La Mafufa”, “El Caricias”…---”

¿ Qué querríamos entre nosotros, pero especialmente entre la gente “buena” que nos rodea, que fuésemos distinguidos por ellos por nuestra situación filial-cariñosa-amorosa, o por la “pandilla” a la que pertenecemos ?

Personalmente me quedo con el nombre y apellidos que le distinguen a Usted y a sus seres queridos del resto de la gente (aunque a veces, eso sí, hay unos apodos muy divertidos) …

De cualquier modo, no me gusta que a los entrenadores, a mis hijos y a sus compañeros, se les distinga por el “mote”… para eso tienen nombre(s) y apellidos, para que así se les distinga.

Si los entrenadores de sus hijos sólo los conocen por el apodo… ¿ será porque eso les resulta más “simple” ó porque sus pupilos (para ellos) no son más que miembros de una “banda” o ‘pandilla’ y no los muchachos en los que siembran conocimiento, particularmente deportivo ?

O que ¿ no están preocupados, como sus “maestros” en el arte de las tacleadas, en aprenderse treinta nombres ? (Por ejemplo, en las Olimpiadas Usted no oye que los comentaristas deportivos digan : --- y por el carril número cuatro, de México, “La Flaca ---” a Usted le sonaría como a ‘falta de respeto’, ¿verdad?)

Si nosotros no sabemos el nombre de dichos entrenadores y administrativos ¿será por la misma razón? ¿ facilidad ó indiferencia ?

Amigos… sólo por no dejar, viene a mi mente el 20 de noviembre de 1999, fecha en la que se celebraron los diez primeros años de la Convención de los Derechos de los Niños, destacando, por motivo del tema que les presento, entre otros el derecho que tienen nuestros hijos a un NOMBRE desde su nacimiento. Procuremos hacer posible ese derecho.

Mario Francisco Herrera Gamboa
Año 1, #3, Septiembre de 2005.

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La causa de lo causado...

Hace algunos años, como muchos de Ustedes, decidí que mis hijos (por lo menos los varones) se iniciaran en un deporte de "primer mundo" y, claro, la respuesta fue el FBA.

¿ Por qué ? Bueno, algunos de ustedes tal vez se hicieron ese cuestionamiento en su oportunidad y, seguramente, entre otras, éstas fueron las respuestas: -porque jugué de "chavo"-, -porque ya estoy harto(a) de que éste mozalbete se la pase sin hacer nada-, -porque ya es hora de que se haga "hombre"-, -porque es "cool"-, -porque me lo recomendó un amigo, mi compadre, etc.-

En fin que, de verdad, si reuniéramos las respuestas, nos daríamos cuenta que son muy, pero muy diferentes entre sí.

Sin embargo, me parece que, al final de cuentas, para realizar esa "ecuación", es decir, la que descifre y nos dé como resultado los motivos por los qué, por lo menos en las Conferencias Baby e Infantil, la mayoría de los padres de familia decidieron traer a sus muchachos(as) al FBA, debemos conocer sus elementos.

A mi parece que esos elementos en la ecuación son dos: (1) las mamás / papás / tutores que desean que (2) los menores asistan a practicar el FBA, salvo que éstos sean quienes decidan lo anterior y lo hagan saber a los primeros en cuyo caso, de cualquier modo, aplica la máxima de que "el orden de los factores no altera el producto".

¿ El resultado ? Desde luego, es que ese muchacho(a) acuda a practicar el FBA, es decir, esto último es la "consecuencia" y, como tal, "no necesariamente"(nótense las comillas) es el Club / Organización la "causa de lo causado".

Ahora bien, pasemos rápidamente de las matemáticas a la cocina.

Una vez reunidos los ingredientes y demás utensilios necesarios para cocinar nuestro "pastel", debemos concentrarnos, por lo menos en esta ocasión, en la proporción en qué los usaremos.

Imagínese el lector (aún sin conocimientos de un cocinero elemental), que en nuestra lista de ingredientes a utilizar se nos señale que, para la base del pastel necesitamos (más o menos, eh?!): 5 huevos, 3/4 de kilo de harina, 1 1/2 litros de leche, una barra de mantequilla, 1/2 kilo de chocolate, y 2 cucharadas de levadura.

Quienes saben de cocina (me han dicho), que en la mayoría de los pasteles y panes en general, son los huevos los encargados de que el resto de los ingredientes se incorporen debidamente (no por nada los puse al principio de nuestra lista).

Así, al momento de comenzar con la "mezcla", decidimos usar sólo un huevo y que, por ese motivo, para "compensar", en lugar de 3/4 de harina, ponemos, digamos, 3 kilos; en lugar de levadura ponemos sal, en lugar de chocolate ponemos mostaza, y así seguimos "redestribuyendo" las proporciones… ¿qué resultado cree Usted que tengamos?Me parece que algo menos parecido a un pastel ¿Lo degustaría igual que el resto de los postres que Usted conoce? es más ¿se atrevería siquiera a probarlo?

Bueno, por ese motivo es que, aún y cuando Usted (como mamá, papá o tutor) tenga a la mano todos los elementos para que su muchacho(a) se "forme" en la responsabilidad y disciplina del FBA, de nada servirá si, precisamente, este menor no cuenta con ese primer elemento de nuestra ecuación y/o receta de cocina: el apoyo que representa que sus padres y/o tutores estén al pendiente de él / ella para incorporar todos los demás elementos.

Y es que lo anterior no sólo aplica para efectos de la práctica del FBA, sino para todas aquellas relaciones y/o situaciones y/o circunstancias en las que tengamos que transitar con nuestro hijos a lo largo de sus y nuestras vidas, porque, después de todo ¿ en qué momento dejarán de ser ellos nuestros hijos(as) y nosotros sus padres ?

Tenga presente lo anterior cuando crea que el FBA es sólo una "actividad más" para su hijo y que, para eso están sus entrenadores y/o las autoridades administrativas de la Organización y/o la Liga; Usted es una de las partes más importantes de la práctica de ese deporte y, desde luego, de todas las actividades que realiza su menor.

Por ese motivo, para mover un poco más esa "Su fibra interior", aquí les dejo una lectura, cuyas líneas establecen un "Código de Ética para Padres", mismo que utilizan muchas Organizaciones y/o Ligas que proporcionan entrenamientos a menores de edad.

Al respecto, por esta ocasión no habrá sección de "megadatos", pues cuento con que me remitan sus reflexiones (no importando si son padres de familia o jugadores), al correo smsbcs-colabora@yahoo.com.mx, en las que incluyan algunos "vínculos" para poderlos publicar eventualmente :


CÓDIGO DE ÉTICA PARA PADRES


  • Prometo apoyar, cuidar y estimular positivamente a mi hijo, para que participe en deportes juveniles, siguiendo siempre este Código de Ética.


  • Fomentaré la buena ética deportiva al demostrar el apoyo positivo a todos los jugadores, entrenadores, oficiales y demás personal administrativo en cada juego, práctica u otro evento deportivo.


  • Daré prioridad al bienestar emocional y físico de mi hijo, antes que al deseo personal de ganar.


  • Insistiré en que mi hijo juegue en un ambiente seguro y saludable.


  • Exigiré que los entrenadores de mi hijo estén capacitados en las responsabilidades de ser entrenadores de deportes juveniles y que sigan un Código de Ética para Entrenadores.


  • Apoyaré a los entrenadores, oficiales y demás personal administrativo que trabajan con mi hijo, a fin de fomentar una experiencia positiva y grata para todos.


  • Exigiré un ambiente deportivo para mi hijo, que esté libre de drogas, tabaco y alcohol y refrenaré su consumo en todos los eventos deportivos juveniles.


  • Tendré presente que el juego es para los jóvenes, no para los adultos.


  • Haré mi mayor esfuerzo para que los deportes juveniles sean divertidos para mi hijo.


  • Pediré a mi hijo que trate con respeto a otros jugadores, entrenadores, aficionados, oficiales y demás personal administrativo, sin excepción de raza, sexo, credo o capacidad.


  • Ayudaré a mi hijo a disfrutar la experiencia de los deportes juveniles, haciendo todo lo que esté a mi alcance, siendo, además, un aficionado respetuoso que ayuda a todos aquellos que intervienen en la organización de dichos deportes.


  • Estaré al tanto de la reglamentación que involucra los Juegos Deportivos en los que participa mi hijo, y haré lo que pueda para ayudar a todas las organizaciones deportivas a imponerlos y cumplirlos.


Mario Francisco Herrera Gamboa


Año 1, #2, Febrero-2005
(Visita Somos Bucas)

miércoles, septiembre 28, 2005

Día de la Familia Mexicana...


Este podría ser un "gancho" más... un buen golpe "publicitario"... pero: ¿por qué no darle una oportunidad?

Es el día de la Familia Mexicana. Una oportunidad que deberíamos darnos de convivir... de pasarla mejor con aquella gente que llamamos "los nuestros".

Ahí, en donde exista un Mexicano, hay una Familia detrás suyo; aquí, en el FBA, también tienes una gran familia: LA FAMILIA BUCANERA.

Anda... date esa oportunidad, celebra este día y todos los días la grandiosidad que representa el que formes parte de una familia; saber, simplemente, que, ahí, en alguna parte, está tu mamá, tu papá, tus abuelitos, tus hermanos, tus tíos, tus primos.. en fin, toda esa gente, es causa suficiente para saber, también, que cuentas con ellos, que puedes confiar en que.. aún y con la distancia de por medio.. ahí están... apoyándote o, inclusive, poniéndote "retos".
Vence esa barrera que a veces nos ponemos y que es la falta de comunicación; ponte en contacto con tu familia y celebra que, en alguna parte, TU también tienes una.

6 de marzo, Día de la Familia Mexicana.

Mario Francisco Herrera Gamboa

(elaborado en Febrero de 2005)
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Megadatos :

Aquí trataremos de incluir algunas ligas que seguramente complementarán las notas que irás viendo semana a semana en esta columna; pon a la mano tu "catalejo" y ¡a navegar se ha dicho!

Presentación del Blog...

Amigos tochos :


Les saluda con gusto un aficionado al Futbol Americano ("FBA") que tuvo la oportunidad de ser "reserva" en los otrora Osos de la ENEP Acatlán por allá de los años 1987 - 1988 y que, en la medida de lo posible, ha tratado de inculcar este hermoso deporte a sus hijos de ahora 14 y 15 años (también tengo dos hijas de 8 y 17 años), quienes tienen jugando desde la categoría Rabbits en este nuestro Club, Bucaneros de Satélite, A.C.


Con motivo de ello, he tenido la fortuna de ser Delegado de las categorías Falcons 2003 y Tauros 2004, y fungir como representante del Club ante la Liga (Football Americano del Estado de México "FADEMAC"), lo que me ha dado oportunidad de
conocer un poco más desde adentro de este mundillo apoyando desde la "trinchera" que sea necesaria, como ahora es el caso.


Desde el 2002, para tratar de integrar aún más a padres de familia, jugadores y, en general, a los aficionados del FBA, primero opté por el recurso de abrir un grupo de noticias en Yahoo!, cuyo nombre ha cambiado con el tiempo y, recientemente, he ocupado el espacio de un servidor libre en el que me he dado a la tarea de tratar de formar una página como aficionado de nuestros queridos Buc´s (www.eteamz.com/somos_bucas).


De esa manera, ahora continúo con los esfuerzos electrónicos en apoyo a nuestra Organización iniciando esta columna que llevará por nombre "Somos Bucas", tratando de honrar con ello a todos aquellos que comparten su afición por nuestro Club; al respecto, debo decirles que estas líneas siempre buscarán como finalidad el promover el FBA y, especialmente, el amor a los colores Azul y Oro que engalanan tanto nuestro Equipo de Animación ("Porra") como nuestros hijos / hijas cuando practican este deporte.


Aunque las subsecuentes ediciones (cuyas entregas espero puedan ser, por lo menos, semanales) estarán ceñidas a temas relacionados con el FBA abordadas, desde luego, desde el punto de vista de un padre de familia, no estarán limitadas a un tema en particular, pues hay muchos que se pueden abordar como la alimentación, aptitud, desarrollo, formación, disciplina, etcétera.


A final de cuentas, querido lector, nuestro objetivo será el entretenimiento… cinco minutos de su tiempo bastarán para "tocarle" esa fibra que le motivará semana a semana para acudir, desde el portal oficial en el ciber-espacio de Bucaneros de Satélite, a nuevos horizontes, a obtener de usted una sonrisa o, simplemente, para pasar unos instantes agradables.


Bienvenidos, esta columna es suya y la iremos integrando con sus colaboraciones, sus comentarios, sus críticas constructivas y, les reiteramos, con el amor por la camiseta en Azul y Oro que surca la mar del FBA desde hace más de 40 años con una misión : "La formación integral de niños y jóvenes a través de la práctica del futbol americano, basados en la enseñanza de valores y principios que enaltecen al ser humano dentro de un ambiente familiar".


¡ Leven Anclas ! ¡ Icen Velas !


Mario Francisco Herrera Gamboa
Septiembre de 2005

* e-mail:

smsbcs-colabora@yahoo.com.mx